El Equipo de Gobierno de Diputación propondrá en el pleno declarar el olivar “cultivo energético agrícola” para aumentar las ventajas del aprovechamiento de la biomasa

El Equipo de Gobierno de la Diputación llevará al próximo pleno de la Corporación Provincial, que se celebrará el próximo miércoles 28 de septiembre, una moción con la que se pretende instar al Gobierno de España a adoptar las medidas oportunas para reconocer la poda del olivar como “cultivo energético agrícola”, lo que haría más viable su aprovechamiento para

la generación de energía eléctrica. Concretamente, se trata de hacer que los restos de la poda del olivar, considerada actualmente “biomasa residual agrícola”, se declare “biomasa procedente de cultivos energéticos”, lo que aumentaría en 4,217 céntimos de euro el precio del kilowatio/hora (kwh) producido a partir de ellos –que pasaría de 11,51 céntimos de euro por kwh a 15,83 céntimos de euro–. Esta iniciativa “traería consecuencias positivas de orden energético, medioambiental y laboral”, tal y como ha destacado el diputado de Agricultura y Medio Ambiente, Ángel Vera, en una rueda de prensa en la que ha explicado los diferentes matices de esta propuesta.

Vera ha subrayado que esta medida “incrementaría el número de jornales de trabajo en el medio rural y generaría un complemento de renta para los productores de aceite y aceituna de mesa en un momento en el que los bajos precios colocan a estas explotaciones en una situación muy vulnerable”. El diputado de Agricultura y Medio Ambiente también ha destacado los beneficios a nivel ecológico, ya que actualmente “una parte importante de estos restos se quema en el campo, un despilfarro difícil de entender y justificar en una situación en que la sustitución de combustibles fósiles por renovables es más necesaria que nunca”.

Además, Vera ha puesto de relieve cómo en Andalucía, donde se encuentra el 60% de las 2,5 millones de hectáreas de olivar existentes actualmente en España –586.000 de estas hectáreas en la provincia de Jaén–, “esta iniciativa sería muy beneficiosa, ya que es un cultivo ampliamente representativo del medio rural, con muchas implicaciones a nivel ambiental, económico, social y cultural”. La consideración de una explotación olivarera como “cultivo energético agrícola”, con los beneficios económicos que supondría, implicaría acreditar que “toda la biomasa generada será destinada a la generación de energía”, ha concluido Vera.

 

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